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Lucía Amezcua (Guadalajara, 1962) (Bajo la estrella urbana, 1999, acrílico sobre papel y madera, 88 x 56.5 cm.)
Bajo la estrella urbana, sobre el instante del amor y la memoria, sobre la sombra que se desvanece en El último bosque, bajo el influjo de estos tiempos que nada tienen de risible; calle arriba, calle abajo, corazón adentro, corazón afuera, cabeza en el centro de la conciencia. Aquí de lo que se trata es de acercarnos al rico mundo interior de Lucía Amezcua, detenernos a mirar su pintura marcada por la elección de un lenguaje abstracto, colorido, lúdico, soñador, que expresa una manera particular de situarse frente a las inevitables paradojas de la existencia. Fondo ocre, trazos azules, rojos y negros, en movimiento, ágiles, manchas de algarabía: se alcanza a adivinar una mano divertida que está Recorriendo Italia por el puro placer de viajar sin moverse de lugar. Las manchas también son la memoria de 1968 o el color del recordado Van Gogh o una pareja que se detiene para mirarse de frente en medio de las calles rígidas de una ciudad, justo en el momento en que la pintora ilumina su lienzo bajo la misma estrella urbana. (Bertha Marina Trujillo)
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